Visiones del circo (poema)
Parte del público;
todos los trapecistas
terminan por caerse,
sea por voluntad
o por accidente.
Caigo
junto a ellos.
Balanceo mis días
entre todas las cosas.
Aunque
nada caiga aquí,
desde la silla incómoda
del hastío,
algo se eleva
y levanta sus sospechas;
no me muevo
mientras mis manos lentas
le susurran a la cuerda,
suplicando
su fortaleza inerte.
Es el circo
esta sala de espera;
el accidente
se despide
y el público,
sentado en mi silla
rota,
se confunde de nuevo.
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